Poder colocarte el pelo cuando lo tengas alborotado, y observar cómo se mueve tu nuez cuando hablas o cada vez que tragas saliva.
Besar tus labios y que me lleven a otro mundo en que las cosas estén mejor. Coger tus manos y acariciarlas.
Que tus brazos rodeen mi cintura, y poner mi cabeza en tu pecho para así oír los latidos de tu corazón, acelerados al tenerme cerca. Que nos quedemos quietos observando cada parte de nuestro cuerpo; que aprovechemos cada instante que hemos perdido. Que no se necesiten palabras porque las miradas lo dicen todo.
Que sólo estemos tú y yo; paralizados en el tiempo. Viviendo algo que sólo nosotros entenderemos, algo nuestro.